Confesamos con gratitud que dependemos del Espíritu de Dios en toda área de nuestra vida. Nuestro anhelo y oración es que cada miembro de El Puente

  • experimente la llenura y el poder del Espíritu Santo en cada área de su vida. (Efesios 5:18b)
  • manifieste el fruto del Espíritu en todo lo que piense, diga, y haga.
  • desarrolle y ejerza, cada vez más, los dones que el Espíritu de Dios le haya otorgado.

Lo que creemos:

Afirmamos de todo corazón la enseñanza bíblica sobre la persona y deidad del Espíritu Santo, y sobre el papel esencial del Espíritu en la redención. Creemos lo siguiente acerca del Espíritu Santo:

…que Él es una de las tres personas de la Trinidad. (Mateo 28:19)
…que su ministerio en el mundo es detener la maldad (2 Tesalonicenses 2:7) y convencer a pecadores. (Juan 16:8)
…que su ministerio a favor de los creyentes en el momento de su conversión es:

  • Regenerarlos, dándoles vida eterna. (Juan 3:5; Tito 3:5)
  • Bautizarlos al Cuerpo de Cristo. (1 Corintios 12:13)
  • Sellarlos para el día de la redención. (Efesios 1:13; 4:30)
  • Morar en ellos. (Romanos 8:9; 1 Corintios 6:19)

…que su ministerio a favor de los creyentes en la vida cotidiana es:

  • (Romanos 8:14)
  • Enseñarlos. (Juan 14:26; 16:13)
  • Glorificar a Cristo en ellos. (Juan 16:14)
  • (Romanos 15:16)
  • Darles poder. (Efesios 3:16)
  • Producir fruto en ellos. (Gálatas 5:22-23)
  • Llenarlos (1) para dar un testimonio valiente y fructífero (Hechos 1:8; 4:31-33), (2) para la adoración, acción de gracias y alabanza (Efesios 5:18-20), (3) para relacionarse armoniosamente dentro y fuera del hogar (Efesios 5:18—6:9), y (4) para obrar a través de ellos por los dones espirituales que brinda según Su elección soberana (Romanos 12:4-8; 1 Corintios 12; Efesios 4:8-12).

Donde los cristianos discrepan

Mientras reconocemos nuestra unión en Cristo con todos los creyentes verdaderos, a la vez reconocemos que los cristianos, aun los que comparten una creencia común acerca de la persona y obra de Cristo, discrepan el uno del otro en su forma de entender la obra del Espíritu Santo. Estas creencias distintas conducen a prácticas distintas en las áreas del bautismo del Espíritu Santo, el hablar en lenguas, la revelación y profecía, señales y prodigios, y la guerra espiritual.

Comentarios sobre las diferencias

El bautismo del Espíritu Santo
Algunos de nuestros hermanos cristianos definen el bautismo del Espíritu Santo como una experiencia distinta que ocurre después de la conversión, una experiencia a que animan a todos los cristianos a buscar y a recibir. Esa no es la creencia de El Puente. Mientras reconocemos que muchos cristianos tienen encuentros significativos con Dios después de la conversión y que muchos de estos encuentros tienen un impacto grande en sus vidas, no dividimos la vida cristiana en dos etapas, de pre-bautismo y post-bautismo del Espíritu Santo, tampoco dividimos el Cuerpo de Cristo entre los que han recibido el bautismo del Espíritu Santo y los que no.

El hablar en lenguas
Algunos de nuestros hermanos cristianos valoran el hablar en lenguas como la evidencia física inicial del bautismo del Espíritu Santo, o como una práctica pública que mejora las reuniones cristianas, o como una práctica privada que trae enriquecimiento espiritual al individuo. El Puente no promueve ninguna de éstas. Vincular las lenguas con el bautismo del Espíritu Santo requiere una doctrina del bautismo del Espíritu Santo que nosotros no afirmamos. En la práctica, no tratamos de gobernar las conversaciones privadas que un individuo tenga con Dios, pero tenemos serias inquietudes acerca de la práctica de “hablar en lenguas”, y consideramos el proselitismo a favor de “hablar en lenguas” inapropiado.

La revelación y profecía
Algunos de nuestros hermanos cristianos creen que una nueva revelación de Dios, como la profecía, palabra de conocimiento, o palabra de sabiduría, provee instrucción y la guía necesaria para una vida cristiana exitosa, y consideran estos mensajes proféticos, prácticamente si no teológicamente, como si fueran iguales a las Escrituras en autoridad. El Puente no los considera así. Reconocemos las Escrituras como la única fuente de autoridad para guiar nuestra toma de decisiones. Ciertamente, creemos que Dios provee su guía especial a Su pueblo, pero no de la misma manera autoritativa de la Biblia.

Las señales y prodigios
Algunos de nuestros hermanos cristianos consideran el hacer “señales y prodigios” como una herramienta evangelística indispensable. El Puente no lo ve así. Dios bien puede actuar poderosamente y a veces sorprendentemente para avanzar la causa de Cristo, pero hacer milagros es Su elección divina, no la nuestra. Deseamos de forma especial ver el poder de Dios demostrado a través de las buenas obras de Su pueblo que “brillan su luz delante de todos” (Mateo 5:16).

La guerra espiritual
Algunos de nuestros hermanos cristianos creen que el identificar los nombres y rangos de “espíritus territoriales” y ejercer autoridad verbalmente sobre ellos en oración es la clave para el éxito misionero y de la iglesia. Esta práctica ha llegado a ser popular en estos años, pero no es lo que El Puente cree. Estamos comprometidos con la oración, y nuestros modelos de oración son los de nuestro Señor y de sus apóstoles como leemos en las Escrituras. Estas oraciones son dirigidas hacia Dios y le piden a Él que actúe. No son dirigidas hacia los poderes malignos.

Nuestra identidad

El Puente, se considera una iglesia “evangélica”, pero no “pentecostal” ni “carismática”. La mayoría de las personas sirven mejor a Dios cuando lo hacen en compañía de los que tengan creencias y prácticas que armonicen con las suyas. Nosotros no somos una excepción. Así que, deseamos que nuestros miembros estén de acuerdo con nuestra identidad. A veces, el mejor consejo para nuestros hermanos pentecostales o carismáticos que quieran unirse a nuestra iglesia, pero que no estuvieran de acuerdo con nuestra enseñanza, es simplemente que busquen unirse a otra iglesia.

Nuestra política de cooperación y asociación con los demás

Nuestra primera respuesta hacia otros creyentes es de amarlos como Cristo nos ha amado a nosotros. El amor que los creyentes nacidos de nuevo tienen los unos a los otros demuestra al mundo la realidad de Jesús (Juan 17:20-22).

Estamos llamados a practicar el amor hacia los hermanos tanto al nivel personal como organizacional. Amistades personales, actos de amor, brindar hospitalidad, compartir recursos, y participar en talleres y conferencias son formas de demostrar que amamos a otros cristianos, aun a los que difieren con El Puente en cuanto a algunas prácticas particulares.

La cooperación organizacional es otra forma de demostrar la unidad del pueblo de Dios y de hacer ver que Jesús es Señor sobre Su Iglesia. Estratégicamente, la cooperación puede hacer avanzar el progreso del evangelio. Así que, estamos dispuestos a colaborar y asociarnos con otros creyentes nacidos de nuevo, aunque admitimos que una asociación formal quizá no sea apropiada en todos los casos.

La tarea de discernir formas y niveles apropiados de cooperación es una responsabilidad que recae sobre los pastores y ancianos de El Puente. Estos están dispuestos a dar asesoría y consejo según haya necesidad. En todo caso cuando diferimos con otros hermanos cristianos, estamos preparados a dialogar en espíritu de oración y gracia basándonos siempre en la Palabra de Dios.

Actualizado Enero 2015

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